2011 - Foro Cobertura de Medios vs. Presunción de Inocencia
Ponencia de Sr. Enrique Cruz, WAPA Televisión
En Puerto Rico existen cerca de 20 emisoras de televisión. Solamente 6 servimos a todo el territorio de la Isla. 4 de ellas tenemos cobertura diaria de eventos noticiosos locales. De acuerdo al último censo, existen 1,354, 800 hogares con aparatos receptores de nuestra señal. Se calcula que atendemos al 96% de la población.
Los Estudios de mercadeo realizados indican que, a diferencia de los Estados Unidos, los noticiarios de televisión son la fuente primaria de información para más del 70% de la población. Es significativo señalar que esos mismos estudios reflejan que el puertorriqueño promedio ve noticiarios, prácticamente, todos los días. Es por esto que nuestros programas se han convertido en la columna vertebral de la programación regular de la televisión y son, sin lugar a dudas, la propiedad más importante.
En el caso particular de WAPA, se producen 36 ½ horas semanales de programas de noticias. Luego viene Univisión con 23 ½ y finalmente Telemundo con 7 ½. Sin ánimo de entrar en una polémica, considero que nuestra labor es la más ardua y complicada de la industria por tratarse de horarios que son medidos en términos de audiencia (los famosos ratings) como cualquier otro tipo de show, tienen que generar ganancias y, a la misma vez, cumplir, por lo menos en el caso nuestro, con unos estándares éticos y legales muy estrictos.
Hasta finales de la década de los 70, los noticiarios de televisión en PR no eran considerados internamente en las Estaciones como elementos importantes de la programación y más bien eran vistos como parte de los requisitos que le exige la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) a todas las televisoras en su afán de que la comunidad esté bien informada, requisito que cada teledifusor se comprome a cumplir a cambio de obtener la licencia para transmitir.
Es en esos años que surge la total renovación de los programas de noticias y las Empresas comenzaron a invertir, tanto en recursos técnicos, como humanos. A partir de ese momento se inicia la verdadera competencia entre los noticiarios. Coincidentemente, es también en esa época cuando la tasa de criminalidad comienza a aumentar dramáticamente en nuestro País. La cobertura del crimen pasa a ser parte fundamental del contenido de los noticiarios. Las puertas de los Tribunales se abrieron para los miles de televidentes que nos sintonizaban y la visita de nuestros reporteros a las salas de justicia y a los cuarteles policiacos para reportar sobre todo tipo de casos se ha convertido en una rutina.
Por los últimos 35 años, la cobertura de asuntos policiacos y judiciales se ha convertido en parte esencial de nuestro trabajo diario. Estudios realizados en los Estados Unidos indican que los noticiarios dedican casi un 20% a noticias sobre el crimen y aspectos relacionados. Aquí en la Isla sucede igual. Independientemente de las críticas que recibimos a diario de gente que opina que le dedicamos mucho tiempo a este asunto, resulta interesante lo que nos demuestran los estudios de mercadeo que hacemos cada dos años. Sin lugar a dudas, el tópico más importante para nuestros televidentes lo es el crimen. En los EU el clima tiene un 72% y el crimen 62%.
Porque el crimen es importante, por eso es que hemos tenido que concentrar más en este tipo de cobertura. El camino no ha sido, ni es fácil, en una sociedad donde los ciudadanos están cada vez más conscientes de los derechos que los protegen. De hecho, prácticamente cada año recibimos demandas de ciudadanos que alegan haber sido víctimas, por ejemplo, de libelo o difamación, etc. En lo que respecta a los noticiarios, en WAPA nunca hemos perdido un litigio de esa índole.
El tema que nos atañe ha sido objeto de profundo análisis jurídico en innumerables ocasiones tal y como lo hemos escuchado en la ponencia del Licenciado Negrón García. Como no soy abogado, me limito a exponer unos sencillos puntos de vista de un veterano reportero que ha vivido la transformación del periodismo electrónico en las últimas décadas. Les puedo garantizar que en nuestros departamentos de noticias se hace el esfuerzo genuino, todo el tiempo, de velar porque a nadie se le violen sus derechos, todo lo contrario.
Se nos atribuyen muchas cosas, algunas de ellas con un poco de razón. La proliferación de medios y el desarrollo tecnológico han provocado una competencia desmedida que pudieran fomentar el que alguno de nuestros reporteros cruce la línea de las cuestiones éticas, especialmente en las transmisiones que se hacen en vivo.
Este asunto que discutimos hoy es uno altamente técnico que, sin embargo, nos parece que nosotros en los noticieros de televisión lo hemos trabajado de una forma seria y responsable. Son muy pocos los reporteros en PR que tienen algún entrenamiento en asuntos de Derecho. En nuestro caso, todos nuestros empleados, al momento de ser contratados, se comprometen a seguir lo establecido en un “Manual de Políticas y Procedimientos” que establece claramente la forma y manera en que se manejan los diferentes casos que se nos presenten. Nuestra filosofía periodística está enmarcada en la siguiente cita que hago de la parte introductoria de ese Manual:
“NOTICENTRO está comprometido a cubrir las noticias de forma justa y veraz, sin prejuicios o sensacionalismo. Queremos demostrar nuestro profesionalismo en todo momento y nunca nos aprovecharemos de la gente para lograr una historia.
Partimos del entendido de que TODOS los que trabajamos en el Departamento de Noticias debemos tener un cuadro claro y preciso de cómo actuar ante la complejidad de situaciones que vivimos continuamente. TODOS, en mayor o menor grado, hacemos periodismo y eso es una gran responsabilidad”.
Este Manual incluye directrices sobre áreas como libelo, difamación, menores de edad, motines, grabaciones telefónicas, el uso del “alegadamente”, invasión a la privacidad, el uso de fuentes confidenciales, la manipulación digital y hasta sobre lo que debe ser nuestra conducta profesional, entre otras.
Nosotros no nos inventamos las decenas de arrestos, redadas, acusaciones, escenas de asesinatos, tiroteos, actos de corrupción, demandas y toda la gama de situaciones parecidas que ocurren diariamente en nuestro País. La gran mayoría de las veces cubrimos estos acontecimientos porque somos alertados por las autoridades. Informamos los hechos, emitir juicios o veredictos le corresponde a los Tribunales.
Es necesario destacar que son las agencias policiacas federales las que más cuidado tienen al momento de informar sobre acusaciones o arrestos. Es muy raro que entren en las interioridades de un caso. Normalmente, tenemos que esperar a los juicios para enterarnos de los detalles. Los Federales son muy celosos con este asunto de la presunción de inocencia y de la posibilidad de que alguien pueda ser prejuzgado públicamente. Tanto es así, que muchas veces entorpecen nuestra labor.
Son incontables las veces que nos hemos autocensurado y no hemos transmitido videos e informaciones que se han logrado en situaciones permitidas por la Policía y que luego de un análisis interno hemos llegado a la conclusión de que hubiesen constituido acciones de posibles violaciones de derechos.
Nuestro gran reto diariamente es mantenernos fieles a las estrictas normas éticas que nos guían. Tenemos que estar conscientes del gran poder que tiene la televisión y del profundo impacto que tienen nuestras acciones en la audiencia. Es muy fácil destruir la reputación de un ciudadano si no actuamos responsablemente. Me consta que en todos los Departamentos de Noticias de la isla se ofrecen seminarios sobre aspectos legales. Admito que debería hacerse con más frecuencia. Además, antes de ir al aire, hay varios niveles de aprobación para toda información que se considere usar.
La más reciente encuesta de opinión realizada por la firma internacional IPSOS refleja que los puertorriqueños le dan un 72% de aprobación al trabajo que realizan los medios de comunicación en general. Desafortunadamente, por varios casos que han explotado públicamente, no podemos decir lo mismo de los Tribunales. Mi experiencia me indica que en el Pueblo hay la percepción de que algo anda mal en los tribunales locales.
Aprovecho la oportunidad para, apartándome un poco del tema y con el mayor de los respetos, plantear públicamente lo que a mi juicio constituye un atraso y es hora que se haga para que el sistema judicial se atempere a los tiempos y mejore su imagen. Se trata de los juicios televisados.
Recientemente, el juez federal José Fusté escribió una columna en El Nuevo Día que tituló “El Juicio Público”. En la misma, el licenciado Fusté hace una interesante explicación de por qué en nuestro sistema los juicios son públicos. Aunque no fue una defensa de la televisación de los procesos, irónicamente, resulta ser la mejor argumentación que he leído a favor de nuestra propuesta. Les cito parte de lo que escribió el juez:
“La Constitución federal y la de Puerto Rico proveen que un acusado disfrutará del derecho a un juicio público. Cuando el juicio es público y los ciudadanos acuden al tribunal a presenciar lo que allí ocurre, se protegen los derechos del acusado, el cual enfrenta la maquinaria fiscal del estado. La presencia del público evita que un juez o la fiscalía persigan o castiguen un acusado en violación de la ley sin adecuada justificación.
Hay una segunda razón muy importante detrás de la sabia norma constitucional del juicio público. Los procedimientos en tribunales abiertos al público sirven el propósito de elevar el nivel de confianza de la ciudadanía en el proceso legal. Cuando el público asiste a los tribunales, pueden ver lo que allí pasa y su mera presencia es otro freno para que jueces, fiscales, abogados, policías y alguaciles no abusen de su poder impunemente.
Una tercera razón o beneficio de la presencia social en nuestros tribunales es que, en una sala de tribunal llena de público, al testigo se le hace más difícil mentir. La presencia ciudadana hace que le tiemblen las piernas al mentiroso. Cuando uno tiene encima la mirada fija de un público observador, el mentir o venir con “cuentos chinos” es mucho más difícil.
En cuarto lugar, la presencia del público a su vez incrementa la confianza social en nuestro sistema judicial. La visita del público le permite ver y oír lo que pasa en las salas de los tribunales. Si el público siente confianza en lo que ve, aumenta la confianza social en el sistema judicial y se satisface el deseo de nuestra sociedad de que se haga justicia y que aquel que comete un crimen reciba un castigo justo y apropiado a la violación criminal”.
Actualmente se está estudiando la posibilidad de hacer un experimento en varios tribunales federales de los Estados Unidos donde, por tres años, se permitiría el uso de cámaras. El experimento se produce como reacción a la opinión de algunos jueces y miembros del Congreso que creen que la utilización de este medio electrónico es importante para educar al público. Desde el 1996, tanto el Segundo, como el Noveno Circuito, han permitido el uso de cámaras para la cobertura de la presentación de argumentos orales.
En la actualidad son 25 los estados en los que se permite la cobertura televisada, ocho estados la restringen cuando los testigos objetan la presencia de cámaras en sala y 17 estados lo prohíben. Hay sin embargo indicaciones de que más tribunales están abriendo sus puertas a los medios.
¿Qué mejor forma de garantizar la pureza que permitiéndole acceso a cientos de miles de televidentes a las salas de los Tribunales de Justicia? Les pido que reflexionen sobre este planteamiento y nos apoyen en esta cruzada para que el pueblo tenga verdadero acceso a eso que muchos todavía llaman con mucho respeto: la Corte.
Muchas gracias.
Por: J. Enrique Cruz
Vicepresidente de Noticias
WAPA Televisión